Solo esperaba que después de la primer noche el la volviera a llamar, porque a ella le habia fascinado la sensacion de sus pieles rozandose, el calor de sus cuerpos juntos, la adrenalina, la pasión, el amor; tan solo quería volver a verlo y tener la posibilidad de amarlo, de amarse, de mostrarle lo maravilloso y especial que es, que cada lunar que habita en su cuerpo es unico y se muere por besarlo, que le parece fantastica la mueca que produce al despertarse. Todo lo que esperaba después de una extensa discucion era un abrazo que borre el mal sabor, un beso que limpie las heridas provocadas por las palabras, una mirada llena de sentimientos, una muestra de que iba a estar ahí, pase lo que pase, siempre. Todo lo que anhelaba era que a pesar de sus fantasmas, de sus miedos, que después de que haya visto los espejos de su interior, aún así, siga a su lado, que no la complete, sino que la acepte con las partes faltantes, y todavía así crea que era la mujer mas maravillosa del mundo.
Solo queria compartir sus mañanas, despertar juntos y verlo en su estado mas natural y vulnerable, verlo dormir y acariciar su pelo, mientras el amor le invade cada poro de su piel, su cuerpo le pertenecia y ya no habia vuelta atrás, ya no habia mas remedio que entregarse y disfrutar esta oportunidad magica que les dio la vida, la oportunidad de amarse sin tapujos, sin restricciones, con sus fantasmas, con sus inseguridades y conflictos, pero juntos, descubriendose día a día, y seguir asombrandose por lo encantador que puede resultar el camino que han emprendido juntos.